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miércoles, 13 de febrero de 2008

Castillos y corazas (con permiso)

Hola.

Rara vez he escrito algo personal (de mi "vida privada", si lo preferís) en este blog, y no es que ahora vaya a empezar a hacerlo. Tan sólo quiero compartir con vosotros una reflexión que comparto plenamente y que podría ser aplicable a muchas personas que rondan por mi vida. Precisamente porque creo que lo que viene a decir el autor de My Beast Within no se puede decir mejor para expresar lo que quiero jacer, tomo prestado su texto. Podeis leerlo en http://mybeastwithin.blogspot.com/ . Personalmente me ha parecido un blog muy ineteresante.

Aquí va:

De vez en cuando andando por ahí y conociendo a gente, caes en la cuenta del distinto significado de la palabra intimidad.

Normalmente suelo ser una persona bastante abierta y cuento sin problemas algunas cosas intimas sin tapujo alguno, tanto por contar una experiencia como para solicitar consejo. Y no lo considero una invasión de mi intimidad, si no todo lo contrario: un acto de expresión.

Mi cara también es muy expresiva, gesticulo mientras hablo y soy muy teatral. Pero no hay nada falso en ello. Las personas como yo solemos chocar de lleno con las que tienen un gran sentido de la intimidad y la guardan con celosía.
Mientras unos hablamos y abrimos nuestras puertas, otros escuchan y levantan murallas, se colocan rápidamente su coraza y defienden con espada y escudo la fortaleza que rodea su corazón o mente.
Todos sabemos perfectamente que debajo de cada cara se esconde una persona y que debajo de esa persona puede haber un dragón con un aliento tan llameante que podría carbonizarte sentimentalmente.

Algunas veces he intentado abrirme paso y explorar esos castillos. En ellos encontré jardines secretos, perfectamente cuidados, dónde uno puede descansar y vivir momentos de autentica paz, pero también hallé estancias donde hace tanto tiempo que no entra la luz que cualquier ser vivo allí habría perecido a lo largo de los años.

Al principio no comprendía el porque de la existencia de estos cuartos e insistía terca e incómodamente en descubrirlo. Pero ahora simplemente echo un vistazo a mis propias estancias oscuras, y mirando a esa persona le digo mentalmente: “Alguien te ha hecho daño a ti también ¿eh?”

A veces me pregunto si no estaré dando demasiado de mi a los demás… probablemente sea así. Pero que queréis que os diga, a mi las corazas no me protegen, solo me asfixian.



Saludetes a todos



2 comentarios:

vaklam dijo...

Se te olvida decir que las corazas, si son de chapa y no de cota de malla, protegen mucho mejor contra las bolas de queso fundido lanzadas por los chefs zombies, pues la cota de malla no ofrece esa capa antiqueso.
Vaklam dixit

Graimito dijo...

XDDDDDDDDDd pero que crack! no sólo dejas comentarios en las que no tenían, sino que encima, con clase y gracia XDD si es que los amigos que se hacen ene sgrima son siempre especiales XD (y no me refiero a retrasado XDD)