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sábado, 24 de noviembre de 2007

El fin de la pobreza y el buen momento de la ficción española

Buenas,

He pasado un largo tiempo sin actualizar porque es precisamente eso lo que me falta, tiempo. He estado trabajando concienzudamente estas semanas en un trabajo sobre desarrollo humano bastante interesante, y también he tenido - no se si la suerte o la desgracia - de llevar a cabo un trabajo de investigación sobre el delito publicitario y sus figuras afines. De este último no tengo mucho que decir, porque seguramente a nadie más que a mí y a la profesora que me lo encargó le interese mucho; el primero ya es cosa distinta.

Aunque mi trabajo es mucho más extenso, toma como punto de partida un libro que recomiendo a todo el mundo, llamado "El fin de la pobreza", de Jeffrey Sachs, uno de los más importantes economistas del presente siglo y creador del "Proyecto Milenio" de Naciones Unidas, que trata de desarrollar los llamados "Objetivos del Milenio" (más información sobre ellos, AQUÍ) . Es un libro que aborda el problema del subdesarrollo desde distintos puntos de vista, puesto que analiza las economías familiares en los países pobres, propone desterrar "mitos" sobre la ayuda al desarrollo ("la corrupción es la culpable de que no prosperen estos países pobres"), y por último demuestra que no sólo sería deseable que los estados ricos ayudaran a los pobres más y mejor de lo que lo hacen ahora, sino que es perfectamente posible a día de hoy: se lo pueden permitir, lo que pasa es que no quieren.

La tarea de investigación que he desarrollado la he llevado a cabo en el marco de una interesante asignatura que imparte mi universidad, la Jaime I, llamada "Derecho Internacional Económico", cuyo nombre no le hace ningún favor a la asignatura; parece, nombrada de esta forma, un pesado compendio de normas internacionales sobre el comercio. Pero nada más lejos. Se estudian los fondos de ayuda al desarrollo, la pobreza de las naciones (sic), conceptos de desarrollo, qué hace Naciones Unidas y la OMC al respecto. Nombres como el de Stiglitz, el de Amartya Sen, o el de Mohamed Yunus son el nexo de unión para comprender un poco mejor el mundo en el que vivimos. Si en vuestras universidades, o en otros centros donde la cultura sea el motor, os recomiendo encarecidamente que busqueis, si os interesa el asunto, cursos o sesiones informativas al respecto. Tanto si sois defensores del modelo actual, del Banco Mundial, y del Fondo Monetario Internacional, como si sois post desarrollistas y buscais un nuevo orden mundial, os avanzo ya que conocer más en este asunto abre los ojos a muchas cosas; te hace más inteligente, más solidario, y analizas las cosas desde otro prisma, siendo el cultural el centro de ellos.

La segunda parte de esta entrada quiere expresar el buen momento por el que, a mi juicio, pasa la ficción española. En el cine y en la televisión, he encontrado dos productos de exquisita factura que me han gustado por muchos motivos, incluso con los prejuicios con los que acudñi en su día al cine y me siento cada miércoles ante el televisor. Estos productos son El Orfanato y Desaparecida. Del primero, sólo decir que a mí me suelen dar risa los filmes de terror, pero El Orfanato consiguió mantenerme en tensión buena parte del metraje, lo que dice mucho en su favor. Del segundo producto, consiguió vencer mi preconcebida idea de que era una serie que se trataba de aprovechar falazmente del impacto del Caso Madeleine, cosa nada novedosa, como muestran las campañas de Antena 3 de estrenos "oportunistas" (por ejemplo, estrenar en tv todas las películas de Daniel Craig desconocidas -por su nula calidad- cuando apareció en las salas Casino Royale). Pero no, Desaparecida es una amalgama con porcentajes en perfecto equilibrio de una perfecta realización y dirección, una soberbia fotografía, una genial labor de interpretación - nunca conseguí separar a Luisa Martín de su personaje de la Juani en Médico de Familia hasta ver Desaparecida- y un guión sólido y serio. En definitiva, parece que la labor de ficción española va mejorando. Ahora sólo falta que Almodóvar deje de estrenar eso que él llama películas, Vicente Aranda deje de estropear novelas de aventuras muy entretenidas con adaptaciones somníferas, Bigas Luna se deje de barrios bajos y Juanis, y la generalidad de autores se olviden de la Guerra Civil, y ya seré un firme defensor del cine y televisión españolas.

1 comentario:

amelie dijo...

Yo que pensaba que hablar�as sobre el : "� Por qu� no te callas?" del Rey pero veo que no has ca�do en el mismo bochornoso morbo que poseemos los espa�oles en general y otros tantos en particular. Politonos, mezclas dance, m�sica de espera... y un largo etc�tera que enriquece sin duda a muchos que han visto el fil�n y no lo sueltan. Bueno, s� lo har�n, cuando pase de moda...

As� somos, borreguitos capaces de sacar de una frase espontanea y m�s o menos correcta, toda una retaila de maniobras para ganar pasta.

Respecto a lo del delito Publicitario a m� si me interesa. A ver si un d�a de �stos me pasas un resumen de tu investigaci�n que seguro que debe de ser cuanto menos, brillante...xD


Besitos.



Ah! sobre el cine espa�ol ya sabes lo que pienso...Necesitaria otra entrada en el blog para llevarte la contraria pero no tengo ganas.

xD